La relación del ser humano con la tecnología es compleja. Por un lado, la utilizamos para ampliar nuestros sentidos y capacidades. A diferencia de los animales, el ser humano transforma su entorno, adaptándolo a sus necesidades, las reales y las socialmente inducidas, pero termina transformándolo a él mismo y a la sociedad. En este sentido, podríamos decir que somos producto de nuestras propias criaturas.
Las tecnologías de la información y la comunicación han desempeñado un papel fundamental en la configuración de nuestra sociedad y nuestra cultura. Pensemos en lo que han significado para la historia de
A lo largo de los años encontramos grandes cambios tecnológicos que han dado lugar, a su vez, a grandes cambios en la propia organización del conocimiento humano.
El primero tendría lugar al aparecer el lenguaje oral en la evolución de nuestros antepasados. Este hecho proporcionaba un medio a los humanos de estructurar su pensamiento y de poder transmitirlo a otros.
El segundo de estos cambios sería la creación de signos gráficos para así registrar el habla (la palabra escrita). Esto tenía ciertos inconvenientes, ya que era más lenta si se relacionaba con la oralidad, existía menor interacción…
Los grandes beneficiarios fueron la literatura, y sobre todo, la ciencia dándoseles la posibilidad de acumular conocimiento, de transferirlo a la posteridad etc.
El siguiente cambio surgió con la aparición de la imprenta. La posibilidad de reproducir textos en grandes cantidades tuvo una gran influencia en política, aspectos económicos y en la sociedad (anteriormente por ejemplo, en las Universidades las bibliotecas eran pobres, pésimas y nulas en comparación a las que encontramos en la actualidad).
Finalmente encontramos la cuarta revolución, en la que se encuentra nuestra generación, con los medios electrónicos y la digitalización. Actualmente, por suerte, la información viaja a la velocidad de la luz, sin ningún tipo de ataduras.